Los resultados de la primera vuelta de las presidenciales francesas son amenazantes y no temo una afirmación del trumpismo; en la segunda vuelta se unirán todos contra Le Pen.

Eso es lo que temo; desde que el Gaullismo se difuminó en la Unión por la Mayoría Presidencial, en la época de Chirac, como en la segunda vuelta solamente pueden participar dos candidatos y no se puede dejar el gobierno al Frente Nacional, pues hay que votar a su adversario, aunque el proyecto político de los mismos repugne.

El resultado de las últimas encuestas publicadas Odoxa para “Le Point”, el más votado sería Macron, con 24,5% de intención y seguiría de cerca Marine Le Pen, con 23% y François Fillon y Jean-Luc Mélenchon  empatarían con  19%,  y Benoît Hamon obtendría  7,5%

Claro  que Chirac era muy consciente de que la abstención sería  partido más votado; no olvidemos que se reformó la Constitución francesa con una abstención aproximada  al 70%,  anormal en el funcionamiento electoral francés.

En este caso se teme que la abstención sea la opción preferida. Es muy grave que se produzca en este contexto, cuando el Frente Nacional ha crecido demasiado, los partidos de gobierno han agotado su credibilidad y de proyecto  y todas las amenazas se prodigan a los frances@s.

La política francesa ha sido especialista en la utilización de La Grande Peur que confrontaba a un débil soberano, al mismo tiempo con la insurrección de la alta nobleza y la del campesinado. Tras sufrir la carnicería optaron por el orden.

L@s  abstencionistas saben que Macron tiene un proyecto político neoliberal, que ya anuncia los recortes: aún más que los practicados por los partidos del poder que fracasan claramente en las encuestas y en los hechos.

Lo primero  que se me ocurre es que la presidencia Macron servirá para afianzar el Frente Nacional.

Tengo esperanza en que l@s indecis@s  cambien las previsiones.

(Visited 7 times, 1 visits today)